Adictos al tumbler

Consejo de inversión para este año en España

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Nos pasa todos los días.

Nos pasa todos los días.

(Fuente: foreverdai, vía jaidefinichon)

Los vinos con peor resaca.

Los vinos con peor resaca.

(Fuente: almorranaveloz, vía logoside)

Mujer desnuda gigante aplasta auto en San Francisco  
Toda regla tiene su excepción y en ocasiones excusas como “mi perro se comió mi tarea”, “una turbina de avión chocó contra mi habitación” o “una mujer desnuda gigante destruyó mi parabrisas” aunque improbables, son verdad.
John Knight, ciudadano de San Francisco despertó hace unos días pensando que por fin arreglaría su auto. Víctima de la más surrealista Ley de Murphy, Knight, de 25, estaba manejando su Volvo en el barrio Noe Valley de San Francisco cuando observó una escena extraña: una mujer de poderosa “carrocería” estaba siendo detenida por personal médico envuelta en una cobija. Poco después la mujer se despojó de la cobija la arrojó a los médicos y se dirigió hacia el auto de Knight, completamente desnuda salvo unas zapatillas deportivas.
“Camina directo a mí. Se para sobre el cofre de mi auto y empieza a pisotear el parabrisas”, comentó Knight.
La mujer, de más de 120 kilos, fue detenida por la policía después de que aplastó el coche de Knight en un despliegue de su descomunal fuerza. La mujer ya había sido reportada por ir desnuda abordo del tren urbano.
Mientras tanto John Knight tuvo que explicar a su seguro lo sucedido. Algo que ciertamente no fue fácil.
Afortunadamente para fines de contar esta historia, tenemos la imagen que tomó una vecina, captando en el momento culmen a la mujer desnuda gigante arrollando el auto de un joven completamente azorado.

Mujer desnuda gigante aplasta auto en San Francisco  

Toda regla tiene su excepción y en ocasiones excusas como “mi perro se comió mi tarea”, “una turbina de avión chocó contra mi habitación” o “una mujer desnuda gigante destruyó mi parabrisas” aunque improbables, son verdad.

John Knight, ciudadano de San Francisco despertó hace unos días pensando que por fin arreglaría su auto. Víctima de la más surrealista Ley de Murphy, Knight, de 25, estaba manejando su Volvo en el barrio Noe Valley de San Francisco cuando observó una escena extraña: una mujer de poderosa “carrocería” estaba siendo detenida por personal médico envuelta en una cobija. Poco después la mujer se despojó de la cobija la arrojó a los médicos y se dirigió hacia el auto de Knight, completamente desnuda salvo unas zapatillas deportivas.

“Camina directo a mí. Se para sobre el cofre de mi auto y empieza a pisotear el parabrisas”, comentó Knight.

La mujer, de más de 120 kilos, fue detenida por la policía después de que aplastó el coche de Knight en un despliegue de su descomunal fuerza. La mujer ya había sido reportada por ir desnuda abordo del tren urbano.

Mientras tanto John Knight tuvo que explicar a su seguro lo sucedido. Algo que ciertamente no fue fácil.

Afortunadamente para fines de contar esta historia, tenemos la imagen que tomó una vecina, captando en el momento culmen a la mujer desnuda gigante arrollando el auto de un joven completamente azorado.

Jubilados

La gente que todavía trabaja me pregunta a menudo que qué hago diariamente, ahora que estoy jubilado…

Pues bien, por ejemplo, el otro día fui al centro y entré a un negocio a recoger un paquete que me había llegado; sin tardar en la gestión ni cinco minutos.

Cuando salí, un agente de Tráfico estaba rellenando una infracción por estacionamiento prohibido. Rápidamente me acerqué a él y le dije: “¡Vaya hombre, no he tardado ni cinco minutos…!”

Dios le recompensaría si hiciera un pequeño gesto para con los jubilados…
Me ignoró olímpicamente y continuó llenando la infracción. 

… La verdad es que me pasé un poco y le dije que no tenía vergüenza.

Me miró fríamente y empezó a llenar otra infracción alegando que, además, el vehículo no traía la ITV. Entonces levanté la voz para decirle que me había percatado de que estaba tratando con un mamón, que cómo le habían dejado entrar en Tráfico…

Él acabó con la segunda infracción, la colocó debajo del limpiaparabrisas, y empezó con una tercera. No me achiqué y estuve así durante unos 20 minutos llamándole de todo, desde chorizo, hasta hijo puta…… Él, a cada insulto, respondía con una nueva infracción. Con cada infracción que llenaba, se le dibujaba una sonrisa que reflejaba la satisfacción de la venganza…

Después de la enésima infracción… le dije: “Lo tengo que dejar, porque…”

"¡Ahí viene mi autobús!"

Desde mi jubilación, ensayo cada día cómo divertirme un poco.

— 
Un jubilado”

El mejor disparo de la historia